viernes, 4 de mayo de 2012

Metamorfosis Fotochoperas: El HDR


Al hilo de las virguerías que se pueden realizar con los programas de retoque, ya sea Fotochó, Lightroom, o el que a uno le venga mejor, o lo entienda mejor, que el manejo de esos puñeteros programas es a veces un arcano dentro de un enigma encerrado en una adivinanza, los aficionados a estas chorraditas puede que hayan oído hablar del HDR, que creo que son las siglas de algo así como High Dynamic Range, o sea, Alto Rango Dinámico, con lo cual nos quedamos igual que antes. Así pues, para que nos enteremos, este tipo de foto tiene la siguiente peculiaridad, y es que hay que hacer un mínimo de tres tomas con diferentes exposiciones. Si son cinco o siete, pues también vale. Yo suelo hacer tres solamente porque he comprobado que meter más tampoco supone una mejora notable en el resultado. 

El HDR tiene o fervorosos seguidores o desaforados detractores. ¿Por qué? Pues porque el resultado final no es el convencional de una foto, con las tonalidades y colores reales de lo fotografiado. Los puristas lo desprecian como un cristiano viejo a un converso, y sus entusiastas lo alaban como diez sub-secretarios a un ministro. A mí, personalmente, me gusta el resultado. Y como sobre gustos no hay nada escrito, pues hago mis HDR y santas pascuas, qué carajo...

Para mejor compresión, veamos algún ejemplo:



Ahí tenemos tres tomas del mismo paisaje. Como se ve, tienen diferentes exposiciones, siendo la correcta la del centro. Está de más decir que este tipo de fotos requiere impepinablemente el uso de trípode ya que, al superponerse las tres fotos, la más mínima variación arruinaría el trabajo. Bueno, pues metemos las tres fotitos en el programa, le damos al botón mágico, y este es el resultado:




Como vemos, la imagen tiene un aspecto un tanto irreal. Pero, qué puñetas, para ver la realidad basta con ir al sitio, ¿no? Prefiero que el recuerdo sea algo...¿cómo diría...? que sea lo que me gustaría ver, eso es. Queda chula, ¿o no? Veamos otro:




Ahí tenemos las tres tomas...




Y así quedó. El efecto sedoso del agua se obtiene poniendo uno o más filtros de densidad neutra. Son unos filtros que disminuyen la entrada de luz, por lo que al tener que hacer las exposiciones más largas, al agua en movimiento se le da ese aspecto sedoso tan molón. A ambas fotos, como está mandado, se les aplicó el correspondiente plugin hasta dar con el resultado apetecido. Veamos una última serie de fotos, esta vez con el proceso de retoque completo.




Ahí tenemos las tres tomas...




Ahí la foto ya procesada. Ese es el resultado real de unir las tres anteriores.




Y ahí la tenemos ya terminada tras pasarle un plugin, un filtro de paso alto y alguna chorradita más. 

En fin, el resultado creo que mola. Al menos, se sale de la típica foto de postal que tenemos más que vista. En todo caso, si alguno que sea aficionado a estas cosas no lo ha probado, pues debería hacer el intento. Igual se sorprende y se convierte en un entusiasta del controvertido HDR. O igual le dan arcadas de asco y pasa del tema, que todo es posible. Pero creo que siempre hay que probarlo todo (ejém... bueno, todo, todo, no, ya nos entendemos), porque igual nos encontramos con una gratificante sorpresa.

Como foto de cierre dejo la imagen que fue la primera portada del blog: el puente romano de Chaves. Aunque peque de inmodestia, me quedó absolutamente chulísima de la muerte. Ah, y que ningún purista me critique la rama de árbol del ángulo superior izquierdo, porque hice la foto bajo un puñetero paraguas y ni la vi. Pude haberla borrado después, pero no me desagradó ese toque verde en un cielo cubierto y lluvioso. Caía agua a manta, por cierto. Ah, mi eterno agradecimiento a Pilarita, que sostuvo impasible el paraguas mientras que hice las fotos. Gracias, querida, tu dedicación será premiada con largueza, jejeje...

Hale, he dicho...