Prosiguiendo con la misma temática que en la entrada de ayer, dedicada al HDR, hoy muestro los resultados de este efecto en edificios ruinosos, mohosos y asquerosos, pero no por ello menos interesantes para lograr sugerentes tomas. En este caso concreto son fachadas de viviendas abandonadas que, curiosamente, podemos ver casi siempre en los centros históricos de las ciudadades. No deja de resultarme sorprendente que estas casas, ubicadas en lugares privilegiados, carezcan de habitantes, o que sus dueños no las vendan a jugosos precios aunque se estén cayendo a cachos. En fin, vete a saber... En cualquier caso, los amantes de las fotos de abandonos tienen en sus colecciones un suculento caldo de cultivo para transformar sus inquietantes imágenes en algo más emocionante.
Bueno, veamos:
Ahí tenemos la primera, situada nada menos que, como se ve en el rótulo, en la calle Miguel de Mañara, en Sevilla. O sea, a menos de 50 metros del alcázar y a un minuto de la catedral. Ya quisiera yo pillar el chabolo ese, y más ahora que dicha calle está semi-peatonalizada. Bueno, como se ve, cualquiera que vea la foto dirá que más bien parece una instantánea sacada por el perito de la compañía de seguros para cubrir los desconchones de la fachada, o de una agencia inmobiliaria deseosa de colocarla a un guiri forrado de pasta que quiera pasar su vejez en la añeja capital hispalense.
Sin embargo, una vez procesada la foto, la cosa cambia:
¿A que mola? El procesado es el mismo seguido en las fotos de maquinaria de la entrada anterior, así que no voy a repetirlo. Interesados, echen un vistazo a la misma. Veamos más fotitos:
Ahí tenemos un balcón pútrido y roñoso. Si nos fijamos en la pilastra que aparece a la izquierda de la imagen, la casa linda con un imponente caserón solariego ubicado en Braga (Portugal). Vamos, que no es tampoco mal sitio para vivir.
Como en el caso anterior, es una simple foto de una casucha ruinosa. Pero cuando le damos el tratamiento adecuado obtenemos esto:
Con lo cual tenemos un foto de una casucha ruinosa, pero como más interesante. Obsérvese el matojo situado en el ángulo superior izquierdo, que sustituye a un jaramago que no pude salvar del recorte del cielo, el cual era originariamente blanco como un calamar. Veamos otra:
En este caso, me llamó la atención el curioso sistema para fabricar las paredes, a base de un armazón de listones sobre el que se coloca el revoco. La foto fue tomada en Portugal, si bien no recuerdo en qué lugar en concreto. Hela ahí:
Obviamente, se trataba de resaltar precisamente el soporte del enlucido, y quedó así:
El retoque final consistió en darle un poco de luz a los cristales para darles una apariencia aún más costrosa, así como contrastar el revoco y su soporte. Y veamos la última:
La foto pertenece a Garganta la Olla, un pintoresco villorrio ubicado en el corazón de la fermosísima comarca de La Vera, al norte de Cáceres. Concretamente se encuentra a 5 Km. del monasterio de Yuste, donde el glorioso césar Carlos tuvo a bien largarse cuando se jubiló para ponerse a bien con Dios y a poner de los nervios a los frailes con sus constantes quejas en lo tocante a la pitanza, que las ganas de comer nunca las perdió, y a sus médicos por sus insufribles ataques de gota producto de su voracidad insaciable. Aparte de lo fastuoso del entorno paisajístico, el pueblo es una virguería en el que las casas más modernas de la zona antigua datan del siglo XVIII. Por desgracia, como muestra la imagen, el estado del caserío es lamentable. Estuve allí hará cosa de 5 años y no sé si habrán arreglado algo, pero es una pena que semejante conjunto se venga irremisiblemente abajo. Bueno, he ahí la foto original:
Una vez cambiado el cielo y retocada la foto, quedó así:
Si quitamos los cables, las cañerías y el rótulo de la calle parecería sacada de una ciudad del siglo XVI. Merece la pena visitar el pueblo ya que, aparte de bañarnos en las ollas del río cercano que da nombre a la villa, sirven una carnaca asada que está de vicio.
Bueno, criaturas, ya tenéis otra cosilla para practicar. Como se ve, los resultados son más que satisfactorios y nos permiten sacar bastante jugo a las fotos de abandonos que, de este modo, ofrecerán una apariencia bastante más atrayente.
Hale, he dicho...







